Maestros  

El maestro en la prevención de los riesgos psicosociales*

Texto tomado de.: Llanes J, Castro M.E. ¿Que debo hacer por la prevención
yo como maestro? Editorial Pax. 2000.

¿Puede decirse que el maestro es la figura central en la prevención? La respuesta tiene ‘sus asegunes’, que van desde la afirmación contundente de: “sí, es cierto”, hasta acotaciones de “siempre y cuando”, que definen un papel de preventólogo que pueden cumplir lo mismo padres de familia que otros profesionistas, no necesariamente maestros. Por ello es necesario precisar un enfoque, y a qué nos estamos refiriendo, aquí, al hablar del papel del maestro en la prevención de los riesgos psicosociales.

*La contribución del maestro a la prevención por su quehacer cotidiano en el aula

Siendo como es la educación en un amplio sentido el medio en que se valen las sociedades para incorporar a las nuevas generaciones a su seno con ventajas para ellas y para la sociedad en su conju mejoramiento y desarrollo humano. Se acota según las instancias que la llevan a cabo y que concentran intenciones y alcances aunque se coincida en el desarrollo armónico de las facultades del ser humano, en el desarrollo pleno de su personalidad.

La escuela básica –guía de esta reflexión- como la unidad social consagrada específicamente a la enseñanza, conduce a través de planes y programas de estudio de las asignaturas o áreas académicas las relaciones interpersonales entre maestros y alumnos cuyo propósito es esencialmente formativo. Esto quiere decir que no se restringe a la transmisión de conocimientos, sino que busca incidir en el carácter del alumno, en los valores que afirma en su práctica social; en sus actitudes, consecuentemente, y, también, al proporcionarle destrezas y habilidades busca que amplíe sus perspectivas y el conocimiento de sí mismo. Además, se enfoca el quehacer educativo hacia valores y propósitos prácticos.

No insistiremos en estos aspectos que son sobradamente conocidos por los maestros; remarquemos solamente que todo el esfuerzo tiende a afincar en el desarrollo académico aspectos esencialmente formativos que conducen a la persona a asumir conscientemente responsabilidades individuales y colectivas. Transmitir informaciones y adquirir conocimientos es una parte del trabajo, que se complementa con la forja de las cualidades personales que afirman el desarrollo de formas de vida comunitaria donde se hace el ejercicio real de los valores sociales: responsabilidad, justicia, igualdad, tolerancia, etcétera que contribuyen como bien dice el Artículo Tercero Constitucional a construir la democracia “no sólo como estructura jurídica y régimen político, sino como sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

Fomento de la lectura

Este asunto va más allá del hecho indispensable de proporcionar libros adecuados para ser leídos. Debe, de nuevo, involucrarse a los padres, y tener conciencia de que la mejor manera cómo los padres pueden ayudar a sus hijos a ser mejores lectores es leer con ellos desde que son menores. Los niños se benefician de que se les lea en voz alta y de discutir las historias. Si son preescolares aprenderán a identificar las letras y las palabras, a hablar sobre el significado de las palabras. Durante el período infantil discutir con ellos los ayuda a razonar y comprender los argumentos y expresar los propios. Con esto se quiere decir que la conversación sobre lo leído es tan importante como la lectura. La lectura independiente a la que los preadolescentes y adolescentes deben habituarse se logra con empezar a leer temprano en la vida, pero nunca es tarde cuando la dicha de leer llega.